8M: Aportación de las mujeres en la creación de las ikastolas

APORTACIÓN DE LAS MUJERES EN LA CREACIÓN DE LAS IKASTOLAS

Las tareas de cuidado son fundamentales para el funcionamiento de la sociedad, ya que garantizan la vida y el bienestar de las personas. Sin embargo, históricamente estos trabajos han sido invisibles y en la mayoría de los casos han recaído sobre las mujeres, sin contraprestación o en condiciones precarias. El feminismo denuncia esta situación porque el desigual reparto de las tareas de cuidado genera y mantiene la desigualdad de género.

Desde el punto de vista del feminismo, el cuidado no es sólo una responsabilidad privada en el ámbito familiar, sino una responsabilidad social y política. Las tareas domésticas, el cuidado de niños, niñas, personas mayores o dependientes, son imprescindibles para el desarrollo económico y social, pero no son debidamente reconocidas ni económica ni socialmente. Esto limita el potencial laboral de las mujeres y aumenta el riesgo de pobreza.

Por ello, el feminismo reivindica el reconocimiento del valor de las tareas de cuidado y su reparto equitativo, tanto en función del género como entre el estado, la comunidad y el mercado. El objetivo es construir un modelo de sociedad que ponga el cuidado en el centro, donde todas las personas puedan tener una vida digna, y donde las tareas de cuidado no caigan exclusivamente sobre las mujeres.

Sí, eso es fundamental para entender el nacimiento de las ikastolas. Las ikastolas no fueron sólo proyectos educativos; se basaron en gran medida en el trabajo militante invisible y no remunerado de las mujeres.

En los inicios de las ikastolas, muchas mujeres asumieron la responsabilidad principal: las madres, las andereños (muchas veces sin titulación pero con mucho compromiso), y las que organizaron las redes de la comunidad. Esa labor fue militante, de resistencia, sobre todo en el contexto franquista.

Gran parte de este trabajo no fue reconocido como salario:

-Preparación de aulas.
-Creación de material didáctico.
-Organización de fiestas, comidas.
-Garantizar el funcionamiento diario de las ikastolas.

Hoy podríamos llamarlo «voluntariado», pero en aquella época era un trabajo estructural imprescindible y se quedó mayoritariamente a expensas de las mujeres.

Uno de los principales roles que jugaron las mujeres fue la transmisión del euskera y la cultura:

-Transmisión del idioma en casa
-Transitar valores culturales e identitarios
-Transmitir a las niñas y niños el euskera «con naturalidad» incluso antes de la escuela formal.

Las ikastolas fueron posibles porque ya existía esa red informal de transmisión.

Las ikastolas surgieron muchas veces en casas o en condiciones precarias. Esto requería un gran trabajo de cuidados:

-Bienestar infantil
-Afectividad y seguridad
-Construcción de la comunidad

Ese trabajo no era neutro: fue la base de un proyecto político y cultural.

Todo este trabajo, sin embargo, ha sido históricamente poco reconocido. En los discursos oficiales han aparecido a menudo los hombres como líderes o creadores, y la aportación de las mujeres sólo como «ayuda».

La creación de las ikastolas sería imposible sin el trabajo militante, de transmisión y cuidado no reconocido de las mujeres.

¡PORQUE FUISTEIS SOMOS Y PORQUE SOMOS SERÁN!

Aitziber Zearreta Garai (Responsable de coeducación de la ikastola Kurutziaga)

 

Esta semana las exprofesoras Karmele Arruti, Arantxa Lejarreta y Bego Arrinda han venido a Kurutziaga para hablar sobre la creación de la ikastola y contar sus experiencias. Mila esker!