Mari Luz Guenaga es un ejemplo de la aportación que la comunidad de Kurutziaga hace para la propia comunidad. Durante tres años ha sido presidenta de la Ikastola. En la próxima Asamblea General, el 4 de junio, dejará el testigo. Mila esker, Mari Luz!
Has sido presidenta de Kurutziaga durante varios años. ¿Qué has aprendido en este camino?
En estos tres años se aprenden muchas cosas, pero, sobre todo, este cargo me ha dado la oportunidad de conocer Kurutziaga desde dentro, en su contexto y en profundidad. Además de comprender cómo funciona el día a día de la ikastola, he visto claramente la importancia de combinar la gestión cotidiana con una visión estratégica a medio y largo plazo. Sin olvidar que formamos parte del movimiento de las ikastolas, con todo lo que ello implica.
Te das cuenta de que nuestra organización es muy compleja. Nos movemos en un entorno y una sociedad cambiantes, y muchos factores afectan a nuestra actividad —la educación de nuestros niños, niñas y jóvenes—, desde lo que sucede a alumnado, familias o trabajadores, hasta las políticas educativas que definen nuestro ámbito de actuación. Tenemos grandes retos por delante, pero este camino me ha servido para valorar la comunidad que formamos en Kurutziaga y las dinámicas que se generan. Nuestra fuerza está en esa colaboración.
En definitiva, esta experiencia me ha ayudado a comprender más profundamente y a valorar aún más el gran trabajo y la voluntad de cada miembro de nuestra comunidad.
¿Cuál ha sido el mayor reto?
El mayor reto es responder a una sociedad en constante cambio manteniendo una educación de calidad basada en la visión y los valores de Kurutziaga. Ese cambio puede explicarse en cuatro grandes frentes:
- La crisis demográfica: el descenso de la natalidad afecta directamente a la planificación de las aulas. Es una cuestión de gran impacto y ya estamos trabajando para afrontarla.
- La nueva Ley de Educación: este nuevo marco jurídico trae consigo incertidumbre y mucho trabajo para la red concertada y para nuestra ikastola.
- El reto lingüístico: ante la nueva realidad social, necesitamos reforzar y reinventar el modelo de inmersión para garantizar el uso del euskera.
- La digitalización y la IA: las nuevas tecnologías han cambiado la manera de enseñar y nos exigen una innovación pedagógica constante. Siempre poniendo el foco en su beneficio educativo y situando al alumnado en el centro.
En resumen, el principal reto es mantener firme el rumbo y la identidad de Kurutziaga en medio de todas estas transformaciones.
¿Cómo ves actualmente a Kurutziaga?
En este momento veo a Kurutziaga muy fuerte y bien de salud. Aun así, no perdemos el norte: estamos preparándonos constantemente para los retos que están por venir. No caemos en la autocomplacencia; sabemos dónde podemos mejorar y escuchamos atentamente nuestro entorno para responder a las necesidades y realidades diversas de las familias actuales y futuras.
En este sentido, durante este curso hemos trabajado en el Plan Estratégico, lo que nos ha permitido realizar una reflexión profunda sobre todos los aspectos que afectan a Kurutziaga.
Mirando al futuro, me da mucha tranquilidad saber que contamos con un excelente equipo profesional, guiado por una buena dirección. Nuestro equipo humano es la mayor garantía de calidad y genera una enorme confianza para seguir construyendo el Kurutziaga del mañana.
¿Qué le dirías a la persona que tomará tu relevo?
Le diría que ser presidente de Kurutziaga es un gran honor y una hermosa responsabilidad. Pero, sobre todo, quiero transmitirle un mensaje de tranquilidad: no estará solo, ni mucho menos. El equipo del Consejo Rector, el equipo directivo y, en general, toda la comunidad dispuesta a apoyar y sumar fuerzas en la misión de la ikastola están ahí. ¡Mucha suerte y disfruta del camino!
¿Y a la comunidad de Kurutziaga?
Tenemos mucha suerte de formar parte de Kurutziaga. Como familias, tenemos el privilegio de participar activamente en la educación y formación personal de nuestros hijos e hijas. Nuestro proyecto es bonito e ilusionante, con grandes retos por delante, pero sin duda, como comunidad podremos afrontar mucho mejor todos esos desafíos si seguimos unidos.
Por último, quiero hacer un llamamiento a las familias: implicaos en aquellos ámbitos que más os interesen o afecten. Animaos a proponer, participar y trabajar para mejorar la educación y la vida de nuestros jóvenes. ¡La aportación de todas y todos es lo que hace Kurutziaga!





